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Averroes, 900 años después: mucho símbolo y poca conexión urbana

Temas Campus de Rabanales Universidad de Córdoba

Una investigación de la Universidad de Córdoba constata que las huellas del filósofo están dispersas por la ciudad y apenas se relacionan entre sí.

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Estatua de piedra de un hombre con turbante y túnica, sentado ante una muralla almenada de piedra bajo un cielo con nubes.
Foto: Universidad de Córdoba · Gabinete de Comunicación
Averroes nació en Córdoba en 1126 y fue jurista, médico y filósofo. Nueve siglos después, su nombre está presente en la ciudad: una escultura instalada en 1967 junto a la Puerta de Almodóvar, una calle, colegios, un instituto, el Aulario Averroes del Campus de Rabanales de la Universidad de Córdoba y hasta un hotel. Sin embargo, según la investigación de Rafael Fernando Vega Pozuelo, profesor de Geografía de la Universidad de Córdoba, esas referencias no están repartidas por igual ni hablan entre ellas.

Un recuerdo concentrado en el centro

Las referencias más visibles se concentran en el centro histórico, mientras otras quedan lejos de esa Córdoba monumental. Están conectadas por Averroes, pero no por la ciudad, señala el autor. La escultura de la Judería, junto a la Casa Árabe, es el elemento más reconocible y se sitúa en uno de los espacios de mayor tránsito turístico. El trabajo concluye que Córdoba recuerda a Averroes mejor de lo que territorializa su recuerdo. Hay una estatua por un lado, una calle por otro, centros educativos, espacios culturales y un aulario universitario, pero aparecen como referencias sueltas, sin un hilo que las conecte.

El símbolo frente al personaje histórico

La investigación también analiza cómo hablan de Averroes las instituciones y los discursos turísticos. Determinados atributos se repiten: conocimiento, tolerancia, diálogo intercultural y legado intelectual andalusí. Según el autor, esa selección dice tanto de la Córdoba del siglo XXI como del pensador del siglo XII. El trabajo advierte de que su complejidad histórica se reduce para construir un personaje reconocible. Averroes fue también médico, jurista y cadí, estuvo vinculado a la corte almohade y conoció el poder, el destierro y la posterior rehabilitación. Presentarlo hoy como símbolo del diálogo entre culturas no es falso, pero significa escoger una parte de una historia más compleja.

Conectar lo que ya existe

El 900 aniversario de su nacimiento, que se cumple este año, ofrece una ocasión para abordar esta cuestión sin necesidad de levantar otro monumento. Una de las posibilidades planteadas a partir de los resultados es un itinerario que enlace la escultura de la Judería, la Casa Árabe, la calle Averroes, los centros educativos que llevan su nombre y el aulario de Rabanales. El autor propone señalización discreta, códigos QR o pequeños recursos audiovisuales para explicar qué significa cada lugar. Esa conexión permitiría ampliar el relato cultural de la ciudad y llevar al visitante hacia espacios que hoy quedan fuera de los recorridos habituales.

Qué se puede hacer

La investigación no anuncia por ahora ninguna actividad abierta al público ni un calendario de actos del centenario. Las propuestas descritas son posibilidades planteadas a partir de los resultados del trabajo, no iniciativas aprobadas.