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El naranjo, entre los árboles urbanos que peor toleran el calor

Temas Universidad de Córdoba

Un estudio de la Universidad de Córdoba analiza 17 especies de las calles de la ciudad y concluye que las nativas mediterráneas resisten mejor las altas temperaturas.

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Una mujer sonriente con rebeca beige y blusa azul posa en un camino de un parque junto a árboles, setos y edificios al fondo.
Foto: Universidad de Córdoba · Gabinete de Comunicación
Las especies de árboles nativas de climas mediterráneos y templados toleran mejor el calor que las exóticas de origen subtropical, según un estudio de la Universidad de Córdoba (UCO) que ha analizado 17 especies presentes en el entorno urbano cordobés. Entre las más resistentes destacan la encina y el olivo, que resultaron las más tolerantes con diferencia. En el extremo contrario, el naranjo, la melia, la catalpa y la tipuana, de origen subtropical, figuran entre las más vulnerables. Estas especies se plantan con frecuencia en parques y calles de Córdoba, a menudo por criterios culturales o estéticos. Aunque pueda pensarse que proceden de climas cálidos y resisten bien, su clima de origen combina temperatura, humedad y disponibilidad de agua, y estas dos últimas son escasas en ciudades del sur de España como Córdoba.

Qué árboles aguantan mejor

El trabajo, realizado por las investigadoras del Departamento de Botánica, Ecología y Fisiología Vegetal Cristina C. Bastias y Sonia Vega, midió cómo disminuye la eficiencia del aparato fotosintético de las hojas de las 17 especies mediante la fluorescencia de la clorofila. Así se identificaron los umbrales térmicos a partir de los cuales el funcionamiento de cada especie empieza a verse afectado, lo que podría comprometer su capacidad de refrescar el ambiente. La mayor tolerancia se relacionó con rasgos estructurales como una mayor densidad de la madera, más masa foliar por área y hojas más gruesas, características propias de las especies nativas mediterráneas. En cambio, que el árbol sea perenne o caducifolio no condicionó una mayor o menor tolerancia.

Para planificar las calles

Entre las especies analizadas están el almez, el algarrobo, el olivo, la encina, el alcornoque, el fresno, el álamo, el olmo, el aligustre, la jacaranda y el naranjo, seleccionadas por ser de las más extendidas en la ciudad y por representar orígenes y características diferentes. Según la investigadora Sonia Vega, los resultados permiten identificar los umbrales a partir de los cuales el funcionamiento fotosintético de estas especies empieza a verse afectado, lo que podría comprometer su capacidad de «refrescar el ambiente». Los resultados, publicados en la revista Urban Forestry & Urban Greening, ofrecen criterios para elegir las especies más adecuadas en un entorno urbano con temperaturas ascendentes e incorporarlos a la planificación de la ciudad.