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Un estudio de la UCO vincula la sequía y los matorrales del entorno al daño de la Xylella en el almendro

Temas Instituto de Agricultura Sostenible Universidad de Córdoba

Investigadores de la Universidad de Córdoba comprueban en 19 parcelas de Alicante que el estrés hídrico y los arbustos que hospedan la bacteria agravan la infección, lo que abre la puerta a vigilar y controlar el paisaje entero, no solo el cultivo.

Redacción · Publicada el 13 de octubre de 2026

Imagen de la noticia: Un estudio de la UCO vincula la sequía y los matorrales del entorno al daño de la Xylella en el almendro
Foto: Universidad de Córdoba · Gabinete de Comunicación
La Xylella fastidiosa no actúa sola. Un equipo liderado por el grupo de investigación ERSAF de la Universidad de Córdoba (UCO) ha comprobado que el daño que esta bacteria causa en el almendro depende de una combinación de factores: la falta de agua, la temperatura y la vegetación que rodea la parcela. El trabajo se ha realizado en 19 parcelas de una zona de Alicante con un foco importante de la enfermedad.

Qué han encontrado

Según explica Ricardo Hernández, autor principal del trabajo, el objetivo era evaluar cómo influían conjuntamente la infección, los factores ambientales y la vegetación adyacente en el impacto del patógeno sobre el almendro. Los resultados señalan que una mayor presencia de arbustos que actúan como reservorios de la bacteria —jara, aulaga y carrasquilla— con altas concentraciones del patógeno se relaciona con un mayor impacto de la infección en los almendros. El factor que más peso tuvo en el aumento del daño fue el estrés hídrico. La temperatura y la falta de agua condicionaban la severidad de la infección tanto en los almendros como en los matorrales cercanos. El estudio constata así que el medio natural no filtra el efecto del patógeno sobre el cultivo, como se pensaba hasta ahora.

A quién afecta

La Xylella fastidiosa es una bacteria que se transmite por insectos y acaba secando el árbol. Apareció en España por primera vez en 2016 y, aunque se asocia sobre todo al olivo, también provoca pérdidas importantes en el almendro. Desde 2017 hay una alta incidencia en almendros de la zona de Alicante, con cosechas más bajas y árboles que mueren. Hasta ahora los estudios se centraban en detectar el patógeno y en el control biológico, y la principal forma de gestionar los árboles infectados es la erradicación. Este trabajo amplía la mirada al conjunto del paisaje.

Qué implica para el control

Los autores señalan que la vigilancia y la gestión deben priorizar las parcelas situadas en entornos de alto riesgo, en particular las integradas en paisajes fragmentados y propensos a la sequía, con mucha cobertura de arbustos que hospedan el patógeno alrededor. El control selectivo de ese matorral y los riegos de apoyo frente a la sequía podrían ser estrategias a estudiar para reducir el daño. El trabajo es fruto de la colaboración de los grupos ERSAF y Entomología agrícola de la UCO con el Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC (IAS-CSIC) y la Estación Biológica de Doñana, y se ha publicado en la revista NeoBiota.